El evento climático provocó daños significativos sobre una actividad estratégica para la provincia y para el país, en un momento sensible del ciclo productivo, cuando gran parte de la fruta se encontraba próxima a cosecha.
Banacloy advirtió que “estas tormentas dejaron un impacto muy duro sobre la producción de una actividad clave para nuestra provincia y nuestro país. Sabemos lo que significa ver una fruta que estaba lista para ser cosechada, después de meses de trabajo, inversión y esfuerzo”.

“Ya están en marcha los relevamientos técnicos para poder avanzar en las herramientas de asistencia que permitan sostener a quienes producen y trabajan todos los días en nuestra fruticultura”, expresó Banacloy.
La Secretaría de Fruticultura activó el operativo de fiscalización y relevamiento técnico en las chacras afectadas y, de acuerdo a una primera estimación, el área dañada se estima que alcanza entre 750 y 800 hectáreas.

El trabajo del equipo de fiscalización de la Secretaría de Fruticultura permite contar con datos precisos para evaluar el impacto real del granizo y orientar las acciones de acompañamiento y asistencia a las familias productoras afectadas.
La fruticultura es una de las principales economías regionales de Río Negro y una fuente central de empleo, valor agregado y exportaciones. Frente a escenarios climáticos cada vez más desafiantes, el acompañamiento en territorio y el trabajo técnico sostenido resultan claves para cuidar una actividad estratégica para el desarrollo provincial.