El VPH es un virus de transmisión sexual y se estima que la mayoría de la población estará expuesta al menos una vez en su vida. En la mayoría de los casos, el organismo elimina el virus de manera espontánea; sin embargo, algunas variantes pueden persistir y, con el tiempo, evolucionar hacia cáncer cervicouterino.
La prevención primaria se realiza a través de la vacuna incorporada al Calendario Nacional de Vacunación, destinada a niñas y niños de 11 años. La aplicación es segura, gratuita y se encuentra disponible en todos los Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) y vacunatorios hospitalarios.
Por otra parte, la prevención secundaria consiste en la realización del estudio de Papanicolaou (PAP) en mujeres de 25 a 64 años, con el objetivo de detectar lesiones en el cuello del útero. En algunos casos, y de acuerdo a la indicación médica, puede requerirse una colposcopía para un estudio más detallado.
Es importante destacar que estas lesiones no suelen generar dolor ni síntomas en etapas iniciales, lo que refuerza la necesidad de sostener controles periódicos de salud.
Un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado aumentan significativamente las posibilidades de curación. La detección oportuna puede salvar vidas, por lo que se recomienda consultar con el equipo de salud sobre la frecuencia adecuada de los estudios preventivos.